16.3.15

Espejos del alma

Escrito por Alba Matilla

Cuando hablamos científicamente de los ojos, los definimos como unos órganos faciales conectados al cerebro que nos brindan el sentido de la vista, a unos mejor que a otros. Pero la realidad es que los ojos van mucho más allá de eso. O acaso es que tú, querido lector, ¿nunca te has sentido cautivado/a por una simple mirada?

Los ojos son fuente de toda verdad y sentimiento, son el detalle que nunca vamos a poder ocultar; pongamos de ejemplo a una persona cualquiera con problemas corrientes: no le va bien en el trabajo/estudios, un pariente suyo se haya en mal estado de salud, su relación amorosa no va todo lo bien que quisiera… Ese individuo podrá sonreír, mostrarse amable con los demás, incluso divertido…Pero en el momento que observas detenidamente su mirada sus emociones quedan completamente al desnudo. Vacío, dolor, preocupación, esperanzas consumidas. No hay ciencia capaz de explicar el porqué de ésto.

Los ojos, espejos del alma
Por qué hay ojos intensos, que parecen atravesar todo aquello que miran, y por qué los hay afables, tímidos, inaccesibles…Por qué hay ojos chispeantes, que te hacen sonreír involuntariamente con sólo verlos, y por qué los hay del color del océano, tristes y a la vez poderosos. Por qué los hay curiosos y bien abiertos, siempre buscando nuevas cosas que aprender, y por qué los hay ya cansados, repletos de sabiduría. La lista de “porqués” se podría extender más y más, hasta acabar definiendo los ojos de los siete mil millones de personas que pueblan el planeta, pero no voy a mencionar más. Es más, os voy a invitar a que los descubráis por vosotros mismos.

Cada vez la sociedad depende más de la comunicación vía redes sociales. Esto puede resultar más práctico por ejemplo, en el caso de personas que vivan a largas distancias y no puedan verse a menudo. Pero frente a la comunicación cara a cara presenta un sinfín de desventajas. 

Para empezar, está comprobado que si te cuentan una anécdota en persona, la vas a recordar con bastante más probabilidad que si te la narran en un mensaje. La comunicación cara a cara, aparte de la información que se transmite en sí, se dan a conocer muchísimos más datos: los gestos de la persona, sus manías, el sonido de su voz… El aspecto de su mirada. 

Por eso deberíais levantar la vista de la pantalla. Mirar a vuestro alrededor. Descubrir que el mundo que os rodea está lleno de cosas que no nos podemos perder. Que hay gente ahí afuera que, aunque a simple vista no encontremos nada atractivo, una sencillo intercambio de ojeadas lo puede cambiar todo.


¡Quién sabe de qué ojos te puedes enamorar hoy, al fin y al cabo, los ojos son una especie de espejos del alma…!